NACÍ GATO
Nací gato y apenas me di cuenta. Luego de tener dos felinos en mi vida, me di cuenta cómo son esos extraños seres y me di cuenta de lo parecido que somos.
La primera señal me la dio la vida fue una fisura con la que
nací en el lado derecho de mi labio superior, los ojos rasgados y nací maullando.
Pasé toda mi infancia siendo curioso, inventando juegos y juguetes, imaginando
cosas y jugando con cualquier bola de estambre que encontraba. Siempre he
andado por los campos indagando qué hay por ahí, qué tiene la vida para mí en
esos lugares desconocidos que muchos no se atreven a explorar.
Amo dormir, yo pasaría gran parte de mi vida durmiendo si no
fuera por el trabajo y las preocupaciones de un humano adulto. A veces soy
temeroso de la vida y de las personas, soy algo desconfiado y por eso a veces
salgo corriendo.
Algunas veces soy engreído e insoportable, pero aun así creo
que hay gente que me quiere, no me entiende, pero me quiere y me acaricia.
Tengo una gran debilidad por las caricias en la espalda, hacen que me retuerza
de placer y bostezo abriendo mi boca grande, enseñando mis colmillos y me dan más
ganas de dormir.
Me considero un ser libre e independiente, sobre todo por las
noches. Soy un ser nocturno, ya sea para trabajar o para salirme de fiesta con
mis otros amigos gatos. No me gustan las ataduras, no soy de cadenas, correas
ni collares, prefiero una vida salvaje y básica. Me gusta poder cazar mi comida
cada día, buenas horas de descanso y de vez en cuando una caricia; sólo cuando
yo la pido. Sí, soy solitario, me gusta salir a pasear conmigo mismo, no
necesito que alguien tome la correa por mí.
Soy frágil y delicado, los juegos bruscos nunca me han
gustado, soy un pacifista. Pero cuando me hacen enojar se me ponen los pelos de
punta y puedo sacar las garras.
También soy sutil y meticuloso; trato de no dar un paso en
falso cuando ando por las ramas, soy bastante cauteloso para no caerme, o si lo
hago, al menos caer sobre mis cuatro patas.
Me encanta el misticismo de las cosas, las leyendas y de eso,
los gatos estamos rodeados todo el tiempo. Estamos rodeados de esa magia que
nos hace especiales, pero también susceptibles. Creo en la rencarnación, y por
mi experiencia, yo supongo que ando en una de mis siete o nueve vidas.
Tengo oídos delicados y cualquier ruidito me distrae, me exalta.
Empiezo a husmear entre las paredes o las ventanas para saber de dónde proviene;
y cuando veo que no hay peligro vuelvo a mi rincón.
Me considero un ser inteligente, he sido compañero de artistas, filósofos, pensadores, escritores y demás; y nos llevamos bien. Además, los gatos no andamos por la vida enseñando la lengua.
En la cama soy salvaje; muerdo, lamo y si quieres puedo
arañarte. Grito de placer sin escrúpulos ni pudor, maúllo tan fuerte a la mitad
de la noche, que es probable que todos los vecinos me escuchen. Pero también soy
meloso y tierno cuando siento confianza en la gente, me pongo boca arriba y
dejo que acaricien mi pancita, hasta dormirme.
Nací gato, soy un gato gigante lampiño que anda por la vida
sobre sus dos patas.